Ley Fintech: “Las cargas regulatorias deben ir en la línea de incentivar y reforzar el desarrollo del mercado, no entorpecerlo”

Christopher Bosler, Gerente general de la Bolsa de Productos 

El gerente General de la Bolsa de Productos, Christopher Bosler, no escatima en elogios para la Ley Fintech que comenzó a regir en febrero de este año. La mayor transparencia a la acción de entidades financieras que antes estaban fuera del ámbito regulatorio bancario y de valores en general es uno de los grandes beneficios.

Sin embargo, también menciona algunos elementos que eventualmente podrían no ser tan favorables para el mercado. “Creemos que hay un desafío importante: la CMF debe regular adecuadamente la proporcionalidad considerando la realidad de la industria del factoring”, dice. Agrega que los mayores costos asociados a la sobrerregulación también podrían ser un inconveniente: “En este negocio existe una cadena de operación compuesta por muchas entidades reguladas: la Bolsa de Productos, los corredores de bolsa y los fondos de inversión. ¿Es necesaria aún más regulación teniendo toda esa cadena que ya está regulada?”. Y es que, a su juicio, “las cargas regulatorias deben ir en la línea de incentivar y reforzar el desarrollo del mercado, no entorpecerlo”. 

-Permitirá regular y entregar más transparencia a la acción de entidades financieras que antes estaban fuera del ámbito regulatorio bancario y de valores en general, como las fintech de medios de pago, fintech de intermediación, plataformas, asesores de inversión. Estas entidades ahora estarán bajo la supervisión de la CMF, ente regulatorio encargado de implementar esta ley. Desde ahora, las instituciones que compren y vendan instrumentos financieros, dentro de las que se incluye la factura, estarán sujetas a esta nueva legislación, que entrará en vigencia en enero del próximo año. Es decir, en tres meses más entrará a regir el reglamento que se dictó para poner en marcha esta ley. 

Bajo esa nueva definición, cualquier entidad financiera que compre y venda instrumentos financieros -en particular las facturas- tendrá que regularse como intermediario. Obviamente tendrá un impacto relevante en la industria del factoring, porque una gran cantidad de empresas de factoring hoy día utiliza varios medios de financiamiento. En este punto es importante destacar que los factoring, a diferencia de otros intermediarios como los corredores de Bolsa, usan la venta de cartera para financiarse y su operación se centra principalmente en el financiamiento de la PYME. Ha resultado ser un mecanismo de financiamiento muy eficiente y práctico para ese segmento, además de ser muy resiliente a los ciclos económicos, pero el factoring no tiene un capital ilimitado. Entonces, los factoring financian y, cuando es necesario, venden su cartera para obtener liquidez y continuar financiando. Por eso, la clave en estas empresas es el financiamiento, no la intermediación, y precisamente este punto de la ley está siendo revisado. Es el regulador quien tendrá la última palabra de cómo se interpretará este aspecto. Hay que estar bien atento a cómo se irá adaptando esta ley, cuyo objetivo es incrementar los controles operativos y la transparencia en las operaciones, además de exigir mayores niveles de continuidad operativa, entre otros. 

-El negocio del factoring se basa en el financiamiento a través de la compraventa de una factura, no en la intermediación. Su operación consiste en proporcionar liquidez en función de las necesidades, mediante la transacción de facturas. Entonces, lo primero que debe resolverse es cómo se interpreta esa operación y eso está bajo el ámbito de la CMF y sus definiciones. Lo segundo a considerar tiene que ver con el grado de proporcionalidad, porque una entidad de medios de pago o un intermediario tiene un nivel de operación muy distinto a uno de transacciones o un custodio. Aunque el factoring puede tener ingresos eventualmente altos, los costos son también altos. Entonces, si la proporcionalidad se enfoca solamente en los ingresos, se produce un desajuste en cuanto a las capacidades de gestión y la rentabilidad de una institución de factoring. Por lo tanto, creemos que hay un desafío importante: la CMF debe regular adecuadamente la proporcionalidad considerando la realidad de la industria del factoring. 

Otro aspecto relevante tiene relación con los mayores costos asociados a la sobrerregulación. En este negocio existe una cadena de operación compuesta por muchas entidades reguladas: la Bolsa de Productos -por definición regulada por la propia ley de bolsa y bajo la supervisión de la CMF-, los corredores de bolsa y los fondos de inversión. Todos ellos son regulados. Entonces la pregunta es la siguiente: ¿es necesaria aún más regulación teniendo toda esa cadena que ya está regulada? 

Las cargas regulatorias deben ir en la línea de incentivar y reforzar el desarrollo del mercado, no entorpecerlo. Esto se logra cuando existe una mayor eficiencia, menores fricciones operativas y menores costos en la cadena.  Hay una oportunidad importante del regulador abordar este tema de manera adecuada para, en vez de impedir el financiamiento, lo refuerce y esta ley alcance todo su potencial, que es muy positivo para el mercado. Si se aplica correctamente, haría mucho más robusta a la industria del factoring, aumentando los flujos de dinero que ingrese esa industria, lo que es una buena noticia para los operadores financieros y para las pymes.

Más seguridad

-La factura electrónica en Chile, es decir, la capacidad operativa de emitir facturas y validarlas en línea, ha funcionado bastante bien. De hecho, los problemas que hubo con Factop y Primus no se debieron a la factura en sí, ni a la calidad o existencia de la factura, sino a la falta de una operación comercial real detrás de ciertas facturas. Aquí el desafío es detectar cuándo corresponde a una operación legítima y la manera de lograrlo es utilizando instrumentos de inteligencia más avanzada. Los actores del mercado estamos llamados a desarrollar inteligencia de negocios y mecanismos de detección que permitan, de alguna forma, detener o incluso disuadir al mercado de buscar estafas y fraudes. 

En esta línea, la Bolsa desarrolló un nuevo servicio que se llama Puerto X Monitor, que permite que los actores de la Bolsa puedan revisar el estado de las carteras e identificar anormalidades. Estamos utilizando inteligencia artificial con nuestro partner Amazon, con el fin de encontrar si hay inconsistencias en las facturas y, si las encontramos, podemos bloquearlas o prohibirlas, con el fin de proteger el ecosistema. Nuestro objetivo no es cuestionar la factura electrónica como producto, sino disminuir los riesgos de crédito y la intención de defraudar, eventualmente, por parte de un emisor de factura o un pagador.

  Puerto X Monitor permitirá a todos los usuarios acceder a información histórica del comportamiento de pago de sus clientes, así como detectar los comportamientos anómalos en las facturas respecto a las carteras de los usuarios. El sistema ya está desarrollado y ahora estamos finalizando los disclaimer legales necesarios para garantizar un servicio completo y bien estructurado.

-Por el momento, no. Inicialmente, dejaremos que el mercado se vaya regulando. Nosotros vamos a proporcionar la información y las herramientas. Por ejemplo, hay procesos de algoritmos que cada usuario puede determinar, que le permitirá ser más o menos laxo o exigente, en función del tipo de facturas. Probablemente, como Bolsa dejaremos de aceptar ciertas facturas. Eso podría tener un impacto el día de mañana, pero es algo que se va a consensuar con la industria, sobre todo de factoring, que son los que están operando en el día a día. 

Lo que hemos estado haciendo hasta ahora es presentar el sistema en términos generales. Hemos tenido algunas reuniones privadas con factoring más particulares para mostrar cómo funciona y hemos recibido sus comentarios. También nos hemos reunido con los fondos de inversión que son compradores y luego incorporamos esta retroalimentación en el sistema que estamos desplegando. Este es el inicio, pero puede ser muy potente en el mediano y largo plazo, porque podemos obtener mucha información valiosa para los actores que interactúan en este mercado. 

-Un riesgo que enfrentamos es el de los fraudes, un tema que hay que tener controlado. Como Bolsa lo estamos tomando muy en serio mediante los procesos de monitoreo que estamos implementando. Esto no garantiza que el sistema sea infranqueable, pero el objetivo es intentar hacer cada vez más difícil el fraude. También existen los riesgos operacionales, relacionados con eventuales problemas en alguna operación, en su validación o en los flujos. Y otro riesgo es la mora, es decir, que eventualmente compremos facturas y que no se paguen. Sin embargo, lo interesante del mercado de factoring es que ha sido muy resiliente frente a los ciclos económicos, no solo en volúmenes sino también en mora, porque lo más importante que tiene la PYME es su cuenta por cobrar, sobre todo en empresas de servicios. Las cuentas por pagar también son importantes para los pagadores, porque son las que mantienen el flujo operativo de la compañía. La industria del factoring está basada en relaciones comerciales reales y que son el sustento de cada negocio. 

-Creo que la gran ventaja que ofrece la Bolsa de Productos, por un lado, es que facilita el acceso al financiamiento. Al igual que cualquier bolsa, la Bolsa de Productos es una plataforma que promueve el financiamiento. En nuestro caso, las facturas se colocan en la custodia de la Bolsa para que alguien las pueda comprar. Entonces, el atributo más importante es que es una fuente de financiamiento que opera cada vez de manera más masiva, con procedimientos claros y plazos bien definidos para los distintos operadores. 

Por otro lado, además de reforzar la infraestructura en el mercado de facturas, también se están desarrollando el mercado de los contratos de mutuos. Estos instrumentos son contratos de crédito y tienen la posibilidad de ser una fuente de financiamiento adicional para industria de factoring. Este instrumento ha estado   operando hace un año y ya se han transado alrededor de US$100 millones en ese tipo de transacciones en distintas variedades. Nuestro objetivo con los mutuos es profundizar ese instrumento, permitiendo que más deudores puedan emitir mutuos y acceder al mercado y, al mismo tiempo, más inversionistas puedan conocer y comprar el instrumento. De esta forma, se amplían las opciones de financiamiento en el mercado. 

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